Caperu y el lobo
Desde pequeños nos enseñaron que todo era posible, como si fuera fácil y el ratoncito Pérez, los Reyes Magos y Superman existieran. Nos contaron el cuento con final feliz pero no siempre lo es, tampoco se comen perdices al final de éste, ni es un camino de rosas. Pero, ¡cómo nos tragamos el cuento de la Caperucita! El Lobo, ay el lobo... Esos ojos azules, esos labios finos, esa boca por la que salieron tantas rosas. Ni el Lobo es tan malo, ni Caperucita tan buena. Pobre Caperu, no tenía planeado que se cruzaría en su camino ese Lobo, ella estaba predestinada en cierto modo, a enamorarse del Cazador, el salvador, el protector... El prólogo de esta historia estaba escrito, Caperucita ya se había cruzado con el Lobo, hacia ya muchos años. Fue un invierno en el que las emociones brotaron como las flores en primavera, el Lobo era un cachorro cariñoso inofensivo y Caperucita una niña con ganas de experimentar la sensación del amor verdadero, probar lo prohibido. Ese invierno...