Entradas

Mostrando entradas de julio, 2020

Caperu y el lobo

Desde pequeños nos enseñaron que todo era posible, como si fuera fácil y  el ratoncito Pérez, los Reyes Magos y Superman existieran. Nos contaron el cuento con final feliz pero no siempre lo es, tampoco se comen perdices al final de éste, ni es un camino de rosas.  Pero, ¡cómo nos tragamos el cuento de la Caperucita! El Lobo, ay el lobo... Esos ojos azules, esos labios finos, esa boca por la que salieron tantas rosas. Ni el Lobo es tan malo, ni Caperucita tan buena.  Pobre Caperu, no tenía planeado que se cruzaría en su camino ese Lobo, ella estaba predestinada en cierto modo, a enamorarse del Cazador, el salvador, el protector... El prólogo de esta historia estaba escrito, Caperucita ya se había cruzado con el Lobo, hacia ya muchos años. Fue un invierno en el que las emociones brotaron como las flores en primavera, el Lobo era un cachorro cariñoso inofensivo y Caperucita una niña con ganas de experimentar la sensación del amor verdadero, probar lo prohibido. Ese invierno...

Caprichoso el destino

Vaso vacío, ¿o medio lleno? No... Colmado entero.  Ese momento en el que tu vida se desmorona con sólo una mirada, una palabra, un gesto o una persona.  Que relativo es todo y a la vez que caprichoso el destino. Los caminos se cruzan, se entrelazan, se separan pero no todos llevan a Roma.  De todas formas, Roma no es tán bonito como lo pintan. Está sobrevalorado, la gente se pelea por ir en esa dirección, cuando lo verdaderamente importante es la esencia de uno mismo.  ¿Nuestro destino estará fijado o somos dueños de él?  Muchas veces me lo planteo, y aún no lo tengo claro. La vida da muchas vueltas y me empiezo a marear, no tengo claro de dónde está el norte, el sur o si voy por el buen camino.  Cada acción que realizamos ahora, puede repercutir de alguna manera en el futuro... Y eso me frustra.  Cada acción, cada mirada, cada palabra, gesto o persona puede hacer que tu camino tambalee por un momento o se desplome en un instante.  Todo tiene un m...