Caprichoso el destino

Vaso vacío, ¿o medio lleno? No... Colmado entero. 
Ese momento en el que tu vida se desmorona con sólo una mirada, una palabra, un gesto o una persona. 
Que relativo es todo y a la vez que caprichoso el destino. Los caminos se cruzan, se entrelazan, se separan pero no todos llevan a Roma. 
De todas formas, Roma no es tán bonito como lo pintan. Está sobrevalorado, la gente se pelea por ir en esa dirección, cuando lo verdaderamente importante es la esencia de uno mismo. 

¿Nuestro destino estará fijado o somos dueños de él? 

Muchas veces me lo planteo, y aún no lo tengo claro. La vida da muchas vueltas y me empiezo a marear, no tengo claro de dónde está el norte, el sur o si voy por el buen camino. 
Cada acción que realizamos ahora, puede repercutir de alguna manera en el futuro... Y eso me frustra. 
Cada acción, cada mirada, cada palabra, gesto o persona puede hacer que tu camino tambalee por un momento o se desplome en un instante. 

Todo tiene un motivo, un por qué, una causa y un efecto, nadie está exento de culpa pero todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. 

¿Por qué ahora? 

Nuestros caminos se cruzaron, esa noche hasta Roma sintió el terremoto y las consecuencias aún están por llegar. 
Puede que la llama nunca se apagara, puede que sobrevieran las cenizas del Fénix a tal explosión, puede que ahora empieze de nuevo a brotar los sentimientos que se enterraron levemente y a conciencia en el pasado. 
No estaba planeado y surgió sin previo aviso, o quizás ya estábamos avisados y hasta lo buscamos. 
Los sueños revelan lo que nuestro consciente trata de esconder. Tan bonitos y tan crueles a la vez. 

Qué caprichoso el destino, pone la miel en la boca del oso pero no puede probarla. Esa noche... Ojalá se hubiera parado el reloj, corría tan rápido el tiempo que supo a poco y a la vez fue lo más intenso que he vivido. 
Ambos soñamos con el otro, me atrevo a decir que hasta varias veces, por muchos años que pasen sin verle, su voz no se olvida. Que bonitas fueron sus palabras, la esencia seguía ahí y mucho me temo que persistirá en el tiempo. 

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